lunes, 26 de enero de 2015

Rigoberta Menchú y el fallo de la quema de la embajada espanola

El pasado lunes un tribunal guatemalteco encontró al culpable de la masacre de la embajada española perpetrada en 1980, medida que constituye una gran victoria para los activistas de derechos humanos. El lunes, el tribunal responsabilizó al ex jefe de policía Pedro García Arredondo de haber ordenado el ataque contra los 37 activistas campesinos y organizadores estudiantiles que ocupaban la embajada española en la ciudad de Guatemala en protesta contra la represión del gobierno. Una de las víctimas de la masacre en la embajada española fue Don Vicente Menchú, líder campesino indígena y padre de Rigoberta Menchú, quien más tarde recibiera el Premio Nobel de la Paz. Desde la ciudad de Guatemala entrevestmos a  Rigoberta Menchú para analizar el histórico fallo.
Entrevista en audio (para retransmitir en las radios): http://owl.li/HSrXj
Entrevista en video y texto: http://owl.li/HSrJd

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El Nuevo Camino - El Che

El motor esencial en la búsqueda de un nuevo camino –más allá de cuestiones económicas específicas– es la convicción de que el socialismo no tiene sentido –y no puede triunfar– si no representa un proyecto de civilización, una ética social, un modelo de sociedad totalmente antagónico a los valores de individualismo mezquino, de egoísmo feroz, de competencia, de guerra de todos contra todos de la civilización capitalista - este mundo en el cual “el hombre es el lobo del hombre”.

La construcción del socialismo es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores- que sólo consideran "el desarrollo de las fuerzas productivas" , clave en el fracaso del Socialismo Soviético.

El Che planteaba, en lo que ya era una critica implícita al "socialismo real", es decir al Socialismo Sovético :

"El socialismo económico sin la moral y la ética socialista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. Si el socialismo pasa por alto los hechos de conciencia, podrá ser un método de reparto, pero no es ya una moral revolucionaria".