miércoles, 2 de diciembre de 2015

Mensaje para Venezuela

Mensaje de Atilio Boron y Fernando Buen Abad
Vienen las elecciones venezolanas a lomos de la Historia, a todo galope; vienen con su ejemplo decisivo y urgente, ratificación de la clase trabajadora, del campo y la ciudad, protagonista clave de la revolución. Estas elecciones son de una importancia excepcional para acelerar la transición revolucionaria; para poner punto final a todo control imperial y la omnipotencia de la explotación y el saqueo… Vienen las elecciones, ya se avizoran, con su deseo ardiente de impulsar su Revolución hacia delante. Hay que ganar las elecciones con Venezuela, ganarlas entre todos para legitimar, del dicho al hecho, el avance Revolucionario del socialismo, en Venezuela y en el mundo entero.
Estas elecciones serán un paso más contra el poder económico de la oligarquía, un paso más para expropiar a la oligarquía e introducir la economía socialista planificada y para resolver los problemas de la población venezolana. Para que estas esperanzas no se esfumen será preciso debatir, participar y votar; conquistar una aplastante mayoría que asegure la continuidad del proceso revolucionario.
Se ha hablado tanto de Venezuela y se ha dicho tan poco en verdad de la Verdad de Venezuela. Muy poco sobre su solidaridad inmensa, de sus cicatrices, de las injusticias que a diario se cometen en su contra. Muy poco de los grandes avances de la Revolución Bolivariana, de la exitosa guerra contra el hambre, la insalubridad y el desamparo de los más pobres. Muy poco se dice de su guerra contra los burocratismos, contra la ignorancia, contra los complejos y contra el pesimismo. Se ha hablado tanto de Venezuela, han sido tantos tus críticos… sus detractores, que por doler nos duelen las calumnias burguesas, el petróleo robado en aquellos interminables años de la fraudulenta “democracia” de la Cuarta República, las penurias de la clase trabajadora y la injusticia económica, política y social que reinó hasta que la revolución apresuró la escritura de la historia… nos ha dolido Venezuela en todo el mundo… y hoy también nos alegra y da esperanzas, nos alegra en ella la humanidad entera que cuenta ahora con las elecciones como guía y compromiso mundial para la construcción de una nueva sociedad.
Vienen las elecciones inflamadas de interés por las ideas y por la naciente experiencia práctica del socialismo y el ambiente general revolucionario. Vienen las elecciones con un empuje inédito y sin abandonar sus debates primordiales… nadie se equivoque. Es nada menos que el futuro con pasión venezolana que fecunda en cada voto un rito de la revolución, un rito de confirmación que por su naturaleza volcánica vendrá del ejercicio de la libertad y el ejercicio de la revolución para el derrocamiento absoluto de toda forma de alienación, saqueo y explotación y para la construcción de una sociedad, vida, amores y relaciones humanas nuevas… Y este es definitivamente el sentido primero y último que entraña la revolución permanente… conjugar el socialismo siempre en verbo futuro, tenerlo a la mano como la más alta y brillante luz de la mañana.
Nadie se engañe, todos sabemos de los peligros internacionales que acechan a la Revolución Bolivariana además del riesgo que se anida en las tendencias burocráticas, en la corrupción y en el peligro de enfrentar a las oligarquías. Eso es el corazón de una revolución. Vienen las elecciones y los trabajadores quieren demostrar que pueden dirigir la industria sin capitalistas. Vienen las elecciones y nadie quiere la revolución a medias.
Las elecciones próximas mostrarán al mundo entero el corazón de la Revolución percutido por los trabajadores, el alma en los ojos y en las manos… el alma en el dedo índice que dirá con su voto hacia dónde han de ir las relaciones económicas y políticas, la historia contemporánea, la batalla de las ideas, la lucha anti-imperialista y la Revolución Bonita.
Las elecciones no serán “milagrosas”, no resolverán todo por “arte de magia”, y el paso siguiente será batir el récord de votación en cantidad de votos y con calidad de ideas. No puede volver a ocurrir lo que pasó en el referendo constitucional. Será una gran victoria para los trabajadores y será ratificación de la señal para que muchos otros trabajadores, de Venezuela y del mundo, sigamos ese ejemplo. Demostrarán que el control obrero sólo podría desarrollarse seriamente si se nacionalizan las fuentes de trabajo con un programa claro y socialista en pleno siglo XXI, contra todo lo que haga peligrar sus triunfos. Las elecciones serán fundamentales en la lucha contra el Capitalismo, privado o de estado. No son unas elecciones cualquiera; estas elecciones son absolutamente decisivas para el futuro de la Revolución Bolivariana. Y si bien ésta debe ser perfeccionada, pues, como toda empresa humana, tiene sus falencias, la Revolución Bolivariana hace una diferencia monumental con toda la historia previa de Venezuela. Esa es su matriz y su fuerza.
Combatamos la indiferencia al voto revolucionario en todas sus formas; combatamos al juego irresponsable de la distracción, la palabrería abstencionista erudita, la especulación pura; combatamos todas las cobardías, todas las abdicaciones, todas las traiciones, ratifiquemos el rumbo de la revolución concurriendo masivamente a votar por su continuidad y su profundización. Estas elecciones probarán cómo los venezolanos luchan por el cambio a pesar de los pesares, contra todo tipo de frenos y obstáculos, contra la oligarquía y contra el burocratismo, la corrupción y el arribismo. Contra todo lo que desde dentro y desde fuera intenta frenar el avance del socialismo y la conciencia de los trabajadores. Estas elecciones fortalecerán la columna vertebral de la revolución para que la clase trabajadora dirija no sólo las empresas, sino también la sociedad y la vida misma. Fortalecerá la dirección de los trabajadores en una economía socialista planificada basada en la nacionalización de la tierra, los bancos y las grandes empresas.
Estas elecciones venezolanas sabrán a gloria. Estas elecciones ayudarán a hombres y mujeres de todo el mundo a pensar y actuar como individuos libres, no como esclavos. Estas elecciones son un paso más y de todos. Estas elecciones hablarán de la alegría, franca, noble de Venezuela hoy… su condición esencial de alma revolucionaria que nos inspira e incentiva. Los votos ahora se preparan en los corazones como un frente que representa en todo el mundo a centenares de millones de mujeres y hombres que por doquier anhelan decir a cada venezolano cuánto importa que triunfe nuevamente, magníficamente, su Revolución en las urnas, en las fábricas recuperadas, en las tierras reapropiadas, en sus debates y en sus escuelas… Coro mundial de sueños venezolanos y de todos nosotros. Los votos que andan ya sobrevolando Venezuela como pájaros que buscan nido en la primavera de la voluntad revolucionaria, son votos que nos importan a todo el mundo, al socialismo… nuestro, al de ellos, al de todos… del futuro hoy. En cada voto un sol revolucionario que alumbre no sólo la gran patria de Bolívar sino toda la humanidad.

noticiero de Colectivos

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El Nuevo Camino - El Che

El motor esencial en la búsqueda de un nuevo camino –más allá de cuestiones económicas específicas– es la convicción de que el socialismo no tiene sentido –y no puede triunfar– si no representa un proyecto de civilización, una ética social, un modelo de sociedad totalmente antagónico a los valores de individualismo mezquino, de egoísmo feroz, de competencia, de guerra de todos contra todos de la civilización capitalista - este mundo en el cual “el hombre es el lobo del hombre”.

La construcción del socialismo es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores- que sólo consideran "el desarrollo de las fuerzas productivas" , clave en el fracaso del Socialismo Soviético.

El Che planteaba, en lo que ya era una critica implícita al "socialismo real", es decir al Socialismo Sovético :

"El socialismo económico sin la moral y la ética socialista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. Si el socialismo pasa por alto los hechos de conciencia, podrá ser un método de reparto, pero no es ya una moral revolucionaria".