martes, 29 de marzo de 2016

El hermano Obama

Por: Fidel Castro Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños,

 cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores 

de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos

 vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.


El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.

Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.

Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.

Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!…”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.

Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.

De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros: “Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.

Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.

En 1961, apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.

Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.

Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.

No sé que tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.

Hay una cuestión importante: Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.

Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de
10 y 25 p.m. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Estado argentino se va de la cadena Telesur

Según informa hoy el diario derechista “La Nación”, “El gobierno del presidente Mauricio Macri inició el trámite previsto en el convenio de cooperación con Venezuela para abandonar la empresa propietaria de la señal de noticias chavista”.
El Estado argentino ya no integrará la sociedad propietaria de Telesur, la señal multiestatal de noticias que emite desde Caracas y es manejada por el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Con el lema, “nuestro norte es el sur”, la señal -lanzada por el fallecido Hugo Chávez en 2005- nació con el objetivo de ser una voz alternativa al flujo informativo hegemónico y neoliberal, expresando todas las voces del continente y del mundo.
Según La Nación: Tras varias semanas de análisis jurídico, el ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, y el secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco, resolvieron abandonar La Nueva Televisión del Sur C.A., la compañía estatal integrada por los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay y, hasta ahora, Argentina (que tenía el 16% de las acciones). Lombardi y Grecco confirmaron  que “acordaron iniciar el trámite correspondiente para dar por finalizada la participación del Estado Argentino en Telesur” y notificaron de esa decisión a la ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra.
El diario de la familia Mitre agrega: Lombardi y el secretario de Medios Públicos, Jorge Sigal, mantuvieron varias conversaciones telefónicas con la presidenta de Telesur, Patricia Villegas, para anticiparle la decisión que ya era esperada por el gobierno bolivariano, con el que el presidente Mauricio Macri está enfrentado desde antes de asumir por su reclamo de libertad a los presos políticos en Venezuela. La desvinculación también implica que Telesur dejará de emitirse en la plataforma estatal televisión digital abierta, que llega a más del 80% de los habitantes, y también dejaría de ser de inclusión obligatoria en las grillas de todos cableoperadores del país.
“Nuestro país no tenía ninguna injerencia en los contenidos de la señal ni en su gerenciamiento. Esta determinación va en línea con lo que nos hemos propuesto para los medios públicos en términos de pluralismo y austeridad”, resumió las razones de la decisión el ministro Lombardi, que había anticipado este paso en diciembre pasado. La Argentina se convertirá así en el primer socio fundador en salir de Telesur, que en 2015 cumplió su primera década al aire. Se desconoce cuál fue la inversión del Estado argentino en la puesta en marcha del canal -que se distribuye gratuitamente via satélite a América, Europa y Asia y que carece de ingresos publicitarios-, pero en los últimos dos años ese gasto se limitó al mantenimiento de la sucursal de la emisora en Buenos Aires, donde trabajaban unas diez personas.
Mecanismo de desvinculación
El vínculo de la Argentina con Telesur se basa en un convenio de cooperación firmado con Venezuela el 28 de enero de 2005. Según explicaron desde el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, en el apartado primero de aquel convenio la Argentina se comprometió, a través de la entonces Secretaría de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete, a suscribir hasta el 20% del capital accionario inicial de Telesur, asumiendo al mismo tiempo una serie de contraprestaciones relativas a la producción de contenidos, a la formación de recursos humanos, a la emisión por enlace satelital de segmentos de noticias, el financiamiento de la corresponsalía de Telesur en la Argentina, la promoción de la distribución de la señal satelital de Telesur en territorio argentino y la designación de los representantes argentinos en la dirección general de Telesur.
En aquel documento se estipuló que el convenio tenía una duración de cinco años desde la fecha de su firma y que ese plazo se prorrogaba automáticamente por iguales períodos a menos que una de las partes notifique a la otra, por escrito y por vía diplomática, por lo menos seis meses antes de la fecha de vencimiento, su intención de darlo por terminado. Esa “terminación surtirá efecto a los seis meses contados a partir de la fecha en que la otra parte sea notificada”, prevé el convenio. “Una vez cumplida la notificación se procederá a dar de baja la sucursal argentina de Telesur que fuera inscripta en la Inspección General de Justicia y registrada en el Registro de Señales de la por entonces Afsca y en la AFIP”, agregaron desde el gobierno del presidente Mauricio Macri.

domingo, 27 de marzo de 2016

Canciller Rodríguez: Venezuela se mantiene de pie y leal a las luchas emancipadoras de Chávez

A 22 años de la salida del comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, de la cárcel de Yare, donde permaneció desde 1992 por pronunciarse contra el sistema político decadente y opresor presidido por el adeco Carlos Andrés Pérez, el pueblo y la Patria se mantiene de pie en el camino marcado por el líder socialista hacia la construcción de una sociedad más justa e inclusiva, en paz y con soberanía, sostuvo la ministra para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez.
“Hoy, a 22 años de la salida del Comandante Chávez de la cárcel de Yare, la Patria de Bolívar sigue en pie de lucha”, escribió la canciller de Venezuela en su cuenta en Twitter, en la que además llamó a fortalecer ese espíritu patriota y de lealtad al legado de Chávez: “Sigamos por el sendero del Comandante Chávez aquel jubiloso 26 de marzo en que salió de las catatumbas para acompañar a nuestro pueblo”, escribió.
En dicha red social, Rodríguez recordó que Chávez aquel 26 de marzo al salir del recinto —tras el sobreseimiento de la causa que lo mantenía en la cárcel— llamó a pueblo mantener la unidad en la lucha por alcanzar la libertad ante los atropellos y mecanismos de sometimiento impuestos por intereses imperiales y ejecutados por lacayos en el país.
“Le pedimos al Pueblo que nos acompañe como un solo hombre en la búsqueda de las transformaciones”, dijo Chávez esa tarde en la que fue recibido con amor por cientos de venezolanos, rememoró la canciller, quien señaló que hacia ese objetivo “se lanzó la incesante lucha por la Revolución del Siglo XXI”.
El comandante Hugo Chávez permaneció en la cárcel de Yare, estado Miranda, por dos años, tras la rebelión militar del 4 de febrero de 1992.
Al salir del recinto, Chávez entendió en las calles, junto al pueblo, el sentido que tomaba la lucha iniciada el 4 de febrero de 1992, cuando encabezó la rebelión cívico-militar contra Carlos Andrés Pérez, quien impuso medidas neoliberales que comprometían aún más la estabilidad política y social de los venezolanos.
A su salida de Yare, tras el sobreseimiento de la causa que lo mantenía en la cárcel, Chávez se encontró con el pueblo y luego se dirigió a Caracas, donde tenía previsto hablarle a los medios de comunicación para anunciar los planes del movimiento bolivariano que lideraba.
AVN

noticiero de Colectivos

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El Nuevo Camino - El Che

El motor esencial en la búsqueda de un nuevo camino –más allá de cuestiones económicas específicas– es la convicción de que el socialismo no tiene sentido –y no puede triunfar– si no representa un proyecto de civilización, una ética social, un modelo de sociedad totalmente antagónico a los valores de individualismo mezquino, de egoísmo feroz, de competencia, de guerra de todos contra todos de la civilización capitalista - este mundo en el cual “el hombre es el lobo del hombre”.

La construcción del socialismo es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores- que sólo consideran "el desarrollo de las fuerzas productivas" , clave en el fracaso del Socialismo Soviético.

El Che planteaba, en lo que ya era una critica implícita al "socialismo real", es decir al Socialismo Sovético :

"El socialismo económico sin la moral y la ética socialista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. Si el socialismo pasa por alto los hechos de conciencia, podrá ser un método de reparto, pero no es ya una moral revolucionaria".