jueves, 4 de septiembre de 2014

Olga Camacho la reina del Tambor Coriano

Lamentamos profundamente la partida física de nuestra Olga Camacho. Por instrucciones de la gobernadora Stella Lugo se decretan 3 días de duelo regional", informó en su cuenta en twitter el secretario de Gobierno, Miguel A. Ávila.
Hablar de tambor coriano es referirse a Olga Camacho, una mujer que con la música y bailes heredados de sus antepasados ha representado la cultura afrovenezolana por muchos años, no solo a nivel nacional, sino también internacionalmente. Su más reciente participación fue en la isla de Curazao, donde la máxima intérprete de la música afrodescendiente en Falcón, se encargó de solidificar nexos afectivos y culturales entre antillanos y falconianos. Para Olga Camacho, este viaje cristalizó lo que durante años ha sido un arduo e incansable trabajo investigativo en búsqueda de las raíces ancestrales del tambor luango, llevado a las costas falconianas por inmigrantes curazoleños y de la que ella es su más fiel exponente, en las últimas cinco décadas, pues el tambor “ha sido su vida y será su muerte”.
Olga Camacho nació en Coro el 30 de Mayo de 1928, en el seno de una familia negra del barrio La Guinea de Coro. Su madre fue Carmen Chirino y su padre Agustín Camacho, un músico de reconocida trayectoria artística en la ciudad. Su vocación artística se le atribuye a María Chiquitín, una curazoleña que instaló bien hondo el tambor procedente de esa hermana isla del Caribe. A los siete años debutó como  niña prodigio en Radio Coro, la más antigua del estado, como parte del elenco de “Las Pitoquitas”. 
Su vertiginosa trayectoria la lleva a actuar en 1940 como artista de planta en un programa de boleros de esa misma radio emisora. 
A los 18 años de edad se consolida como una figura pública al desafiar los prejuicios y la discriminación racial propios de la sociedad timorata burguesa de su época. En efecto, las fiestas asociadas al tambor eran tenidas, según documentos del archivo de la Alcaldía del municipio Miranda, como un “espectáculo que ofende la moral” y, por tanto, ese instrumento estuvo siempre desterrado a los rincones de los barrios marginales donde habitaban y habitan los afrodescendientes; hasta que, la también reconocida como 
“Reina del Tambor”, se atrevió a pasearlo por algunas de las principales calles de la ciudad y, en 1946 durante la “Semana de Coro”, a percutirlo en la calle frente a la puerta de entrada y luego a introducirlo en el aristocrático Club Bolívar. 
Luego de realizar estudios de enfermería entre 1946 y 1950 en el dispensario de Chichiriviche, obtiene título en este oficio. Regresa a Coro y en 1951, contrae matrimonio con Benigno Pachano, con quien tendrá una bonita familia integrada por Jesús Ramón, Ángel Gabriel, Zoila, Yamil José, Zulay Elizabeth y Benigno José. En 1965, Olga debuta profesionalmente con su grupo de tambor “La Camachera”, a la que se le atribuye el mérito de haber superado el percutir el tambor con ambas manos, al agregarle otros instrumentos hasta completar lo que es hoy su conjunto musical, compuesto por maracas, cuatro, charrasca, pandero, furruco 
y el triángulo metálico. 
Camacho recibe su primer homenaje nacional en el año 1967 en el Teatro Juárez de Barquisimeto y, a partir de él, se abre la avenida de esta gloria de la cultura venezolana en la que cabe distinguir su declaratoria de Patrimonio Viviente de Venezuela, de manos del Comandante Supremo Hugo Chávez y el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, el más alto grado académico del país. 
Una larga trayectoria artística en favor de la enseñanza y difusión del tambor coriano llevó a Olga Camacho a crear, en 1993 la Escuela de Talleres Permanentes, cuyo objeto de estudio es este mágico instrumento. A su casa acuden diariamente muchos estudiantes, profesores, investigadores y gente interesada por Olga y su tradición musical. Ella y su agrupación integrada básicamente por familiares suyos de varias edades, y por niños, adolescentes y jóvenes del barrio atienden esas solicitudes y van más allá del placer por servir de pedagogos vivos. 
Regularmente “La Camachera” ha recorrido todo el país y varios países, le han valido innumerables homenajes, diplomas, placas y reconocimientos por las universidades para actuar y servir a la educación de los venezolanos. El temor de Olga Camacho de viajar en avión le impidio aceptar invitaciones diversos paises. No obstante muchas instituciones del exterior han enviaron delegaciones para conocerla y hacerle registros audiovisuales para usarlo en enseñanza en escuelas y universidades del exterior.

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El Nuevo Camino - El Che

El motor esencial en la búsqueda de un nuevo camino –más allá de cuestiones económicas específicas– es la convicción de que el socialismo no tiene sentido –y no puede triunfar– si no representa un proyecto de civilización, una ética social, un modelo de sociedad totalmente antagónico a los valores de individualismo mezquino, de egoísmo feroz, de competencia, de guerra de todos contra todos de la civilización capitalista - este mundo en el cual “el hombre es el lobo del hombre”.

La construcción del socialismo es inseparable de ciertos valores éticos, contrariamente a lo que plantean las concepciones economicistas -de Stalin hasta Kruschov y sus sucesores- que sólo consideran "el desarrollo de las fuerzas productivas" , clave en el fracaso del Socialismo Soviético.

El Che planteaba, en lo que ya era una critica implícita al "socialismo real", es decir al Socialismo Sovético :

"El socialismo económico sin la moral y la ética socialista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la enajenación. Si el socialismo pasa por alto los hechos de conciencia, podrá ser un método de reparto, pero no es ya una moral revolucionaria".